Graciano Palomo



El profesor, periodista y analista político Graciano Palomo es un gran conocedor de la evolución de la centroderecha en España y de la Transición, A sus conocidos ensayos  políticos (Rumbo a lo desconocido, La tierra Prometida, El túnel o El vuelo del halcón), se suma ahora La Larga marcha. De Rajoy a Casado. Los secretos de la derecha (2020, La esfera de libros).

En este libro Palomo pone el foco en la moción de censura contra Mariano Rajoy, que trastocó el panorama político español el 1 de junio de 2018, e intenta contestar a muchas preguntas aún sin respuesta de aquel proceso, explicando el pasado, el presente y aventurando el futuro de la derecha española.

Describe el encierro Mariano Rajoy en el restaurante Arahay para dimitir y que acabara su vida política porque supo que iba a perder la moción de censura en mayo de 2018… ¿Tuvo miedo de seguir en la política?

Sí. El tema de la corrupción le persiguió los siete años que estuvo de presidente (2011-2018) y eso lo llevaba muy mal porque era hijo de un probo juez y esos temas le quemaban. No supo gestionar bien la herencia que recibió. En el Arahay sabía que su suerte estaba echada nada más que presentaron la moción de censura porque el ruido mediático fue muy fuerte con la sentencia del caso Gürtel y era ensordecedor. Rajoy conocía que el PNV iba a degollarle, aunque había firmado con él cuatro días antes los presupuestos. El presidente del PNV estaba a favor suyo (las dos llamadas que recibió en el restaurante Arahay fue la de su hijo y la del presidente nacionalista Andoni Ortuzar), pero Urkullu no y ganó.

¿Por qué no le sucedieron sus ministras Soraya Saenz de Santamaría o Dolores Cospedal, y se metió el joven Pablo Casado, con 36 años?

Tras la caída de Mariano Rajoy, el PP entra en un desplome por la forma en la que lo echaron. Fue la primera vez que lo hicieron con una moción de censura, que se vino preparando con una triple conjura, desde la judicial a la política y la mediática. Se destrozó la derecha y por eso los seguidores prefirieron que entrara un joven de 36 años que no a las ministras que se iban tirando del moño y habían participado en la etapa anterior.

Pero el elegido podría haber sido Alberto Núñez Feijoo…

Eso cuento en el libro, pero Núñez Feijoo quería haber llegado bajo palio y Rajoy no estaba por la labor. En una comida le dijo: “Alberto, debes presentarte, en el buen sentido de que yo no te lo pido”. Muy a la gallega.

¿Si el PP fuera presidido por Núñez Feijoo, en la crisis de la pandemia no se viviría lo que pasa ahora en Madrid con Isabel Díaz Ayuso?

Lo de Madrid es muy complejo. Ayuso fue un apoyo personal de Casado y le salió bien, aunque veremos cómo termina. El Gobierno Sánchez quiere ocuparlo todo y hacer ver que Ayuso es un desastre, pero ella quiere escenificar que el presidente es contrario de los madrileños. En la prensa extranjera como The Economist y The New York Times ponen a caldo a los dos. Tengo datos de apoyos a Ayuso que se disparan en las encuestas y así son los madrileños.

¿Qué opina de la gestión de la crisis sanitaria?

Escribo 40 páginas de prólogo sobre la gestión del estado de alarma y no hay por donde cogerlo. Hay 60 millones de comisiones que no sabemos donde fueron por compra de mascarillas y me parece muy serio. Hay expertos que no existían… Con un tsunami como éste hace aguas un estado autonómico que tenemos y hace aguas la Sanidad.

¿La gestión del ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha sido mejor que el de las autonomías?

Illa ha sido un desastre, él es un filósofo. Pero ha habido descoordinación con las autonomías y mucha confusión en el pueblo. Creo que la gran pandemia es la económica y es donde Casado tiene su oportunidad, que es su única oportunidad. Históricamente, el pueblo español, desde la Restauración, siempre ha llamado al centro derecha a gobernar con crisis económica. Pero si no gana Casado lo tendrá muy difícil.

¿Eso exigirá al PP que alcance unos 130 diputados, frente a los 89 de ahora, y la batalla de Vox?

Exacto, de 125 a 135, y eso es muy complicado porque la fracción del centro derecha y la derecha radical resulta letal aplicando la ley D’Hont. Si el 10 de noviembre (últimas elecciones generales en 2019) hubiera habido una única oferta, como en 2011 (con Rajoy) o en 2000 con Aznar y le habría dado la suma.

¿Qué daño le va a hacer al PP, la operación Kichen o la competencia de Vox?

Está por ver la operación Kichen, de un ministro de Interior y su segundo del gobierno de Rajoy que ya está descontado para Casado. El que más daño le hace es Vox. Por eso el Gobierno e Ivan Redondo (director de gabinete de Pedro Sánchez) intentan polarizar todo alrededor de Vox. Por cierto, Ivan Redondo, que era del PP, y su primer cliente fue Antonio Torres, el alcalde de Sariñena (diputado de las Cortes del PP fallecido en 2019). Redondo quiere mezclar a la ultraderecha con la derecha y tiene una connotación letal para el país. ¿Qué hacemos los de centro, moderados? Los grandes países europeos están con los moderados y la centralidad, que les ha ido bien. La gente sabe que Vox no puede gobernar este país y eso se notará en las próximas elecciones.

Casado es presidente del PP, pero usted cuenta sus antecedentes republicanos…

Su abuelo era médico republicano, de la UGT, y estaba atendiendo en Palencia a los militares republicanos cuando entraron los nacionales. Estuvo en la cárcel y le impidieron que atendiera a la sanidad pública.

¿La política de Nuñez Feijoo ha sido más de centro que la de Casado con el coronavirus?

Casado coge la política del PP con 36 años y tiene una buena formación. Es un buen parlamentario que se maneja sin papeles, pero le falta experiencia y ser un ‘keeler’, aunque está aprendiendo con lo que ha hecho a Cayetana Álvarez de Toledo, todavía sangrando. Es un buen chaval, pero cuando llevas un partido de 150.000 militantes, comunidades y alcaldías como la de Zaragoza hay que tener mala leche.

¿Por qué motivos perdió Rajoy ser presidente?

A Rajoy le perdió que no quería líos y dar un tajo con los casos de corrupción del aznarismo, y no hacer caso a los medios de comunicación, como reconoció en la noche triste del restaurante Arahy. Es un político antiguo porque los de ahora (Sanchez, Iglesias o Casado) han pasado del rosa al amarillo porque lo que les interesa es lo que dicen los medios. La obsesión de Rajoy era sacar a España de la crisis y lo consiguió, sin ser intervenida. Pero en la noche electoral del PP quiso que ganara Soraya (Sainz de Santamaría) y rompió su palabra. En el centro derecha de España se quería la regeneración por haber perdido así con la moción de censura.

¿Cuál es la apuesta de Casado?

La apuesta de Casado es Europa y la economía. Es muy amigo de Ursula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea) y Merkel (presidenta de Alemania) y ellas son los que van a firmar los cheques para la reconstrucción de España. Tenemos muchos parados y el Estado está en quiebra. La deuda pública ha crecido desde enero en 106.000 millones de euros, que es algo impagable.

¿Pero Casado es marianista o aznarista?

Es el único dirigente del PP que se llevaba bien con los dos. Esto se lo he preguntado muchas veces. Casado es popular y, entre las exclusivas que doy en el libro, cuento que cuando vio la guerra interna tras la salida de Rajoy en una boda de un compañero, José Antonio Bermúdez de Castro, de marianistas contra aznaristas, decidió abandonar la política e irse a París y firmó un contrato de trabajo con una empresa india que le hizo mucha ilusión a su mujer. Pero Teodoro García le dijo que podía ganar a Soraya (Sáenz de Santamaría) y (Dolores) Cospedal, porque si pasaba el primer corte una de ellas le apoyaría.

¿Cómo se hace un libro así, Graciano?

Es un libro con visión histórica y acontecimientos que hicieron cambiar de España, después de una moción de censura, además de la pandemia. ¿Cómo iba a pensar Rubalcaba que saliera un gobierno de Frankestein? (PSOE y Podemos, apoyado con Bildu). Es un libro muy desgarrador porque gran parte del milagro de la Transición ha saltado por los aires, aquel pacto entre los vencedores y vencidos de la Guerra Civil ha estallado. No sabemos que va a ser de la política después de 40 años. El Rey está ahora tambaleándose. Pinta mal porque a la crisis sanitaria y económica, se sume la crisis institucional. Europa es nuestra referencia porque nos va a dar 140.000 millones y es el paraguas de la unión.